
Vivimos en la sociedad del consumo, una sociedad más que dividida. Una división que tanto gusta y beneficia al divisor, y tanto degrada al dividendo. Que sin ser poca la desfachatez con la que oprimen y ejercen su soberanía sobre los dividendos, estos, es su ignorancia unos y en su inquietud por ser minoría otros, no hacen nada al respecto, quedándose quietos mientras ven como el rio de magma sigue avanzando impunemente-ese tipo de rio que cuanto más avanza y mas “come”, se crece en fuerza con la que desarrolla dichas funciones-. La capacidad que tienen para resolver esos problemas que les surgen (problemas ahora mismo nulos prácticamente), es proporcional a la capacidad que tienen para acumular su riqueza: ¿Qué hay un descenso de beneficios en la empresa?, no hay problema alguno, no vayan a pensar ustedes, se despide una parte cuantitativa de trabajadores y problema solucionado. ¿Qué alguno de esos súbditos despierta y habla? ¡Tampoco os asustéis!, hay más muertos de hambre que coger de la calle, nunca viene mal renovar plantilla. ¿Qué son varios los que increpan al explotador?, sigue su tranquilidad en constante permanencia: se crea la reacción. ¿Qué los proletarios empiezan a tomar conciencia propia de su más que desdichada situación?, ¡pues les atontamos! ¡Les daremos una pésima educación! ¡Les restringiremos la lectura y la cultura! ¡Les diremos que se vive bien, que sin nosotros no serán nada! Que voten ¡sí!, siempre habrá alguien que pueda hacerlo mejor que tú nos dirán. Hace falta gente que nos controle y nos de clases de moral (su moral se entiende claro), nos enseñaran lo que es el bien y lo que es el mal, lo que debemos hacer para a cambio tener eso que ellos llaman excesivos privilegios. En la susodicha educación ya citada antes, nos enseñaran a callar, a estarnos quietos, a no unirnos, es más, nos incitaran a la separación, al odio entre nosotros mismos a la par que la adoración a ellos. Nos golpearan donde más duela, y nos dirán que era necesario, que era por nosotros mismos.
Algunos abriremos los ojos, lucharemos por lo que creemos justo y necesario, seremos criticados por los de arriba, pero el dolor que más daño nos causara, será por el odio que venga dado por los nuestros, por esos que no siendo menos pisoteados que nosotros, se nos oponen y les protegen, apoyándoles, alagándoles, y en definitiva, convirtiéndose en nuestro peor enemigo tanto físico, como moral. Y es que una vez, un fascista le dijo a otro: “divídelos, y vencerás”. Y claro, nosotros, en nuestra más que dañina comodidad e ignorancia, nos metimos de fondo en este pozo mal llamado “lo correcto”. Y en nuestra fantasía e incredulidad, luchamos por llegar al paraíso, cuando aun deberíamos luchar por salir del pozo en el que estamos sumergidos ,y es que aún falta mucho para solo poner los pies en la tierra.


1 comentario:
Muchas gracias por pasarte por el blog. El tuyo está muy interesante.Respondo tan tarde por que me enteré hace poco que nos habías firmado.Y no se si te respondería mi compañero, pero ya veo que al final conseguiste el aparato ese para las entradas del blog xD.
Salud! y sigo leyendo...
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